Comprar entradas

Menú

Saltar vídeo

Exposición patrocinada por:

¿Sabías que...?

 

Obras para un museo

El arte de Anselm Kiefer (Donahueschingen, Alemania, 1945) es uno de los puntales de la Colección del Museo Guggenheim Bilbao, que cuenta con once piezas de gran formato creadas en las décadas de 1980 y 1990 y adquiridas para mostrarse específicamente en sus salas. Entre ellas hay pinturas, esculturas, libros y xilografías. En muchas de estas piezas sobresalen sus ricas texturas, en las que a veces se incorporan materiales orgánicos, como pipas de girasol o espárragos.

Tras haber estado años investigando en torno a los horrores de la Segunda Guerra Mundial y del Holocausto, la historia y la mitología, Kiefer comenzó a explorar temas como la espiritualidad del ser humano y el funcionamiento de la mente

El camino de la experimentación

Jorge Oteiza (Orio, Gipuzkoa, 1908–Donostia-San Sebastián, 2003) es uno de los artistas vascos clave de la Colección del Museo Guggenheim Bilbao. La institución posee un conjunto de esculturas creadas entre 1957 y 1958 y englobadas en sus “familias experimentales”, que permitían a Oteiza investigar en torno a las tres dimensiones, vaciando cuerpos geométricos como cilindros, esferas o cubos. Algunas de estas piezas, pertenecientes a la serie Cajas metafísicas, pueden verse en la sala 301.

Oteiza abandonó la práctica escultórica en 1959 para dedicarse a la investigación cultural, política y educativa en el ámbito vasco

Medio siglo en las colecciones

Las obras de Eduardo Chillida (Donostia-San Sebastián, 1924–Donostia-San Sebastián, 2002) se encuentran entre las primeras adquiridas para la Colección del Museo Guggenheim Bilbao. La vinculación del escultor vasco con la Fundación Guggenheim se remonta a 1958, cuando esta institución adquirió la pieza Desde dentro (1953). Posteriormente, la obra formó parte de la exposición inaugural del Solomon R. Guggenheim Museum de 1959 y, más tarde, en 1980, el museo neoyorquino le dedicó una destacada exposición monográfica. Casi veinte años después, en 1999, el Museo Guggenheim Bilbao organizó una muestra antológica como homenaje a la trayectoria de Chillida, en la que el artista se involucró personalmente.

El Museo Guggenheim Bilbao cuenta en la actualidad con 130 obras de algunos de los artistas más significativos del arte de la segunda mitad del siglo XX y del siglo XXI

Didaktika

El proyecto Didaktika complementa los contenidos de las exposiciones a través de espacios educativos, actividades especiales y la labor de los Orientadores de salas.

En este espacio didáctico encontrará una selección de textos presentados aleatoriamente y encabezadospor el epígrafe “Descubre” que revelan información sobre algunas obras y aspectos interesantes de laColección del Museo Guggenheim Bilbao, compuesta actualmente por 130 obras. Asimismo, podrá disfrutarde una zona de lectura dedicada a la Colección delMuseo Guggenheim Bilbao.

¿De quién es esta obra?

En la sala 303 puede contemplarse la obra Barcaza (1962–63), de Robert Rauschenberg (Port Arthur, Texas, EE. UU., 1925–Captiva Island, Florida, EE. UU., 2008), que constituye un caso excepcional en la política de adquisiciones de las instituciones Guggenheim, puesto que se trata de la única pieza cuya propiedad comparten el Solomon R. Guggenheim Museum y el Museo Guggenheim Bilbao.

Rauschenberg creó esta obra de grandes dimensiones en apenas 24 horas y la llenó de referencias visuales de la cultura estadounidense de comienzos de los sesenta, combinando a la perfección su magistral uso de la serigrafía y su manejo extraordinariamente expresivo del pincel

¿Qué sentimos ante este cuadro?

Sin título es un claro exponente del Expresionismo Abstracto americano, concretamente del estilo conocido como Pintura de Campos de Color. Rothko buscaba exaltar los sentimientos y emociones de las personas a través de la contemplación del color, que con frecuencia se extendía en grandes planos cromáticos.

Sin título (1952–53), de Mark Rothko (Dvinsk, Rusia, 1903–Nueva York, EE. UU., 1970), es una pieza estelar en la carrera del artista y en la Colección del Museo Guggenheim Bilbao. La obra desempeñó un papel destacado cuando se mostró en el Art Institute of Chicago en 1954, primera exposición individual de madurez de Rothko.

La importancia del cuerpo humano

Francesco Clemente (Nápoles, Italia, 1952) realizó La habitación de la madre (1995–1997) por encargo para la inauguración del Museo Guggenheim Bilbao. Esta obra recuerda a los frescos que transformaban los espacios en las stanze medievales y renacentistas. El artista utilizó un telón de los años veinte como lienzo para este ciclo compuesto de diecisiete paneles, en el que se combinan narrativas y abstracción para crear una experiencia visual animada por los colores y símbolos característicos del trabajo de Clemente. El cuerpo humano es clave para interpretar el significado de cada uno de los ocho paneles ahora expuestos en la sala 306.

Clemente tuvo un papel fundamental en el desarrollo de la Transvanguardia, movimiento italiano surgido en la Bienal de Venecia en 1980 y nombrado así por el crítico de arte Achille Bonito Oliva que se caracteriza por incluir figuras humanas y emplear materiales tradicionales